Cuántas veces habremos utilizado este verbo de la forma más materialista posible: "necesito unos pantalones", "tenemos que comprarle unos zapatos al niño, que sólo tiene los del cole y unos más", "necesito irme un día de compras y olvidarme de todo". ¿Lo necesito? ¿De verdad? Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad del todo consumista que nos hace ver cosas que no son ciertas, que nos empuja a comprar y a gastarnos lo que no tenemos en cosas que realmente no necesitamos. Y no quiero ir de profunda por la vida, eh? Yo soy la primera que vivo volcada en este consumismo, que no me veo capaz de romper con todo y nadar a contracorriente.
El otro día vi en las noticias que cada vez hay más niños en Catalunya que tienen beca de comerdor y que piden repetir los platos, y que eso es porque se van a la cama sin cenar, o tomando sólo un vaso de leche, porque sus padres no tienen para más. Aprovechan la beca del comedor y la única comida en condiciones que hacen al día es ésa. ¡Que se pare el mundo en este momento! ¡Cómo pueden decir en la tele que niños a nuestro lado pasan hambre y no hacer nada! No ha pasado nada, ningún partido político se ha movilizado, ningún gran banco ha hecho nada para mejorar el tema, de hecho no ha vuelto a salir en la prensa. ¿Cómo es posible? Nuestros niños pasan hambre, ¿no podemos hacer nada? ¿En serio?
De verdad, hay que hacer un replanteamiento de la sociedad como la conocemos, pero no se trata de "apretarnos el cinturón" dejando de ir al teatro o a un restaurante cada fin de semana (que tampoco lo hacemos, si sales un sábado todo está lleno...). No se puede permitir que niños a nuestro lado se encuentren en esta situación precaria y nosotros miremos a África y digamos "pobres negritos, qué pena que estén tan lejos", y no intentemos arreglar lo que tenemos a la vuelta de la esquina de casa. No necesitamos pantalones, necesitamos corazón, ideas y acción. Y lo necesitamos YA.
El otro día vi en las noticias que cada vez hay más niños en Catalunya que tienen beca de comerdor y que piden repetir los platos, y que eso es porque se van a la cama sin cenar, o tomando sólo un vaso de leche, porque sus padres no tienen para más. Aprovechan la beca del comedor y la única comida en condiciones que hacen al día es ésa. ¡Que se pare el mundo en este momento! ¡Cómo pueden decir en la tele que niños a nuestro lado pasan hambre y no hacer nada! No ha pasado nada, ningún partido político se ha movilizado, ningún gran banco ha hecho nada para mejorar el tema, de hecho no ha vuelto a salir en la prensa. ¿Cómo es posible? Nuestros niños pasan hambre, ¿no podemos hacer nada? ¿En serio?
De verdad, hay que hacer un replanteamiento de la sociedad como la conocemos, pero no se trata de "apretarnos el cinturón" dejando de ir al teatro o a un restaurante cada fin de semana (que tampoco lo hacemos, si sales un sábado todo está lleno...). No se puede permitir que niños a nuestro lado se encuentren en esta situación precaria y nosotros miremos a África y digamos "pobres negritos, qué pena que estén tan lejos", y no intentemos arreglar lo que tenemos a la vuelta de la esquina de casa. No necesitamos pantalones, necesitamos corazón, ideas y acción. Y lo necesitamos YA.