Leones Marinos
miércoles, 18 de diciembre de 2013
GRACIAS: GENTILEZA O NECESIDAD?
Últimamente se me están hinchando un poco las narices. De hecho, estoy a punto de explotar. Por mi, por las situaciones que veo a mi alrededor, porque me canso de la gente "yoyo". No sé, tal vez espero que la gente sea más como antes, como éramos los niños en mi infancia, como eran nuestros padres cuando yo era pequeña. Tal vez cuando había menos de todo había mucho más de lo que realmente importa.
No sé si debo esperar que cuando haces algo por alguien te lo agradezca, la verdad. Yo sé lo que haría yo. Lo que he hecho toda la vida, en realidad. Sé que debo lealtad máxima a las personas que han hecho cosas por mi y que me han formado para llegar a ser como soy, con lo bueno y con lo malo. Sé el respeto que he tenido siempre (y que sigo teniendo) por las personas que en mi infancia estaban por encima de mi, y que aunque con algunas en teoría haya pasado a estar en su nivel jamás me pondré en él, y mucho menos por encima. Y seguro que tengo mil defectos, pero sé que siempre he sabido reconocer y apreciar las cosas que alguna gente ha hecho por mi sin tener la obligación, y espero haber podido responder de la misma manera cuando en algún momento he tenido que hacerlo.
Pero no sé si realmente es factible exigir que la gente sea agradecida. Lo de "favor con favor se paga" ya no está de moda, desde luego. Y lo de dar las gracias por las cosas mucho menos. Pero dar las gracias de verdad, no de boquilla. Sabiendo cuando cambian las tornas y dando el callo cuando es necesario. Teniendo un poquito de memoria de lo que los demás hacen por ti y haciendo un esfuerzo por hacer algo tú por esos demás. ¿Debo exigir esa clase de agradecimiento? ¿Puedo?
La verdad es que no estoy segura... De lo que sí que estoy MUY segura es de que, hablando de refranes, "una y no más". Al final ya me he cansado de hacer el tonto, y cuando vea que la ayuda, la buena voluntad y el respeto no es recíproco diré basta a hacer cosas porque si. Espero poder cumplirlo.
miércoles, 16 de octubre de 2013
UN AÑO MÁS
El domingo cumplí 36. 36... Quizás ya va siendo hora de que no me vea a mi misma como una chica, como una niña mayor que juega a hacer cosas de adultos, que está empezando a vivir por su cuenta y se va espabilando mientras le llega el momento de ser verdaderamente mayor. Ya SOY mayor. Tengo un marido, dos hijos, un trabajo (dos), una hipoteca a 30 años sobre el piso en el que vivo de la que aún me quedan 20 por pagar, muchas obligaciones que atender, muchos sueños cumplidos y otros por cumplir que ya llegarán o que tal vez ya no llegarán, porque soy mayor. Tengo que aprender a ser mayor de una vez, a pensar que mis actos tienen consecuencias para los demás, que ya no puedo perder el tiempo en planear mi vida, porque se me ha echado encima y me toca vivirla.
Nos pasamos la infancia pensando en qué seremos de mayores, soñando que viviremos en una casa grande, que ganaremos mucho dinero con la profesión que elijamos (por más disparatada que sea), que viajaremos a mil lugares exóticos, que seremos guapos y jóvenes por siempre. Y luego pasa. Sucede que mientras vas planeando qué serás vas creciendo, y vas siendo algo que la mayoría de veces no tiene nada que ver con lo que habías soñado de pequeño. Seguro que la mayoría de adultos no son lo que habían pensado de pequeños (yo desde luego no!). Pero sucede. La vida nos lleva por caminos que no nos planteamos, vamos haciendo hasta que lleguemos al objetivo, vamos pasando mientras hacemos planes, sin darnos mucha cuenta de lo que pasamos y vamos dejando atrás. Hasta que sucede.
¿Y qué es lo que sucede? Pues que ya hemos vivido. Que ya somos adultos, que hemos malgastado un tiempo precioso planeando en lugar de disfrutar de lo que estamos viviendo, de las decisiones que vamos tomando y del camino que elegimos y sus razones. Vivimos sin darnos cuenta de que eso no es algo provisional hasta que nuestra vida llegue, sino que es la VIDA, ya la estamos viviendo, y cuando terminas de crecer y llegas a una edad (por ejemplo 36...), te das cuenta de que realmente no hace falta hacer más planes, porque casi sin darte cuenta has conseguido lo que querías, lo que de verdad importa.
jueves, 3 de octubre de 2013
MI SENTIDO DE LA JUSTICIA
Sé que a veces parezco un poco radical defendiendo lo que me parece bien. Sé que la mayoría de la gente prefiere dejarse llevar por la corriente y poner buena cara a todo el mundo para quedar bien. Seguro que me iría mejor en la vida si fuese capaz de hacer eso. Pero lo siento. No va conmigo. Jamás ha ido y jamás seré así. No soy de atacar a quien no lo merece, soy de defender lo que me parece justo. Es muy diferente. Defender algo no es atacar lo contrario. Por encima de todo creo en la libertad de los individuos y soy consciente de que no todo el mundo tiene que pensar igual; por eso me ofende sobremanera que se ataque la diferencia, que se crea por encima de todo en la máxima "la mejor defensa es un buen ataque". Para empezar, pienso que si no haces nada malo no tendrás que defenderte de nada; simplemente tú tendrás tu postura y quizás otros tengan otra, diferente pero no por ello mejor o peor.
Suficientes problemas hay en el mundo que nos rodea como para preocuparnos por rencillas y mezquindades. Si todo el mundo tuviese valores nos iría mucho mejor. Porque tener valores implicaría no pisotear los de los demás. Tú crees en A, yo creo en B, no estamos de acuerdo pero nos respetamos y cada uno hace la suya. ¿Tan complicado sería? ¿De verdad?
Os juro que a pesar de todo sigo teniendo fe en la especie humana, anhelo que llegue el día en que las generaciones que ahora suben le den más importancia a otras cosas a parte del "quítate tú para ponerme yo", y el mundo mejore. Que la gran crisis a todos los niveles (sobretodo el moral) que estamos sufriendo haga que los niños de ahora suban con distintas prioridades y por fin la sociedad comprenda qué es lo importante de la vida, y que no se puede vivir alimentándose del odio hacia los demás.
La cuestión es: ¿lo comprenderemos los mayores antes de sacarnos los ojos los unos a los otros?
sábado, 15 de junio de 2013
LEALTAD
7 letras. Tanto significado. O al menos para mi. Vivo en mi pueblo de siempre, en mi calle de siempre, mis hijos van a mi colegio, entreno en mi club de siempre, respeto a mi entrenador de siempre. ¿cuánta gente podría hoy en día decir lo mismo? Cuando alguien te importa o te ha importado le debes lealtad, o como mínimo respeto. Cuando yo patinaba que alguien se cambiara de club era algo excepcional, siempre era por un problema gordo. Ahora cada principio de temporada buscas en las listas qué patinadores se han ido de un sitio a otro; y ya ni siquiera se esperan a terminar temporada! Esto sucede en el patinaje, pero no es más que un reflejo de la sociedad actual. Si se me estropea la impresora sale más a cuenta comprarme una nueva que reparar la mía, si mi móvil ya no me gusta porque hace las fotos con poca definición me cambio de compañía para que me regalen uno,si no estoy contenta con el profesor de historia me cambio de instituto, si considero (o mis padres consideran) que soy demasiado bueno para un club o un entrenador adiós muy buenas.
No pienso juzgar los cambios de entrenador, o de instituto, o de móvil, pero esto me hace pensar en qué posición se encuentra la humanidad: ¿la lealtad ha dejado de existir? ¿Hemos pasado a regirnos por el consumo puro y duro? El mundoactual se ha convertido en una gran selva donde sólo sobrevive el más fuerte, pero que no se puede dormir en los laureles, porque puede llegar por detrás otro más fuerte que tú que te dé una dentellada.
Atrás han quedado esos tiempos en que cuando te quejabas de que un profesor te castigaba tu madre te decía: "algo habrás hecho". ¿Y sabéis una cosa? Que no me acostumbro. Cuando una persona entrega todo lo que tiene dentro porque los que tiene alrededor sean cada día un poco mejores no puede entender jamás que después de quedarse vacía además se quede sola. Tal vez sea una romántica, pero creo y creeré siempre en el "para toda la vida", en los "te quiero" y en los "nunca te fallaré". Porque no sé lo que harán los demás, pero en cuanto a mi misma puedo decir con seguridad que cuando yo digo esas palabras o las siento seguro que las cumplo.
viernes, 10 de mayo de 2013
CANSANCIO
Quizás sea una egoísta. Quizás piense sólo en mi y en los míos y no me importe lo de mi alrededor. Tal vez necesite que todo sea una balsa de aceite, que el camino se vaya aplanando a medida que yo paso. ¿Y quién no? ¿Por qué las cosas se ponen tan y tan difíciles, y por qué me siento mal cuando pienso que mis problemas no son nada comparados con los del resto de la humanidad? Pero es que todos necesitamos sentirnos importantes alguna vez en la vida, todo el mundo quiere que las cosas sean un poquito más fáciles, destensar la frente un rato para que la arruguita se desdibuje... Cuando el trabajo ocupa tus pensamientos y preocupaciones, cuando ves que te estás chocando contínuamente contra un muro y que vas remando tú sola a contracorriente, se hace complicado mantener la mente fría, hacer pequeños compartimentos en un cerebro donde meter las preocupaciones por cosas que ya no dependen de ti y cerrarlos con llave cuando llegas a casa y estás con los tuyos. Con lo fácil que sería salir de la pista y poner en modo of el patinaje, la burocracia que lleva organizar todo lo que hacemos, la niña que está desanimada, la madre que corrige a su hija aunque no le toque,...
Yo sé que hay problemas más gordos en el mundo, por supuesto, pero no por ello puedo relativizar los míos y estar segura de que todo pasará y se solucionará. Me canso de luchar, cada día estoy más harta y como siga así la cosa terminaré por explotar... (cuidado no salpique!)
Yo sé que hay problemas más gordos en el mundo, por supuesto, pero no por ello puedo relativizar los míos y estar segura de que todo pasará y se solucionará. Me canso de luchar, cada día estoy más harta y como siga así la cosa terminaré por explotar... (cuidado no salpique!)
miércoles, 24 de abril de 2013
SIGLOS DESPUÉS...
Hace mil que no escribo nada. Mi vida se ha complicado un poquito, tengo más trabajo que nunca (ahora tocaría decir la frasecita de rigor: puedes dar gracias, con la que está cayendo!), me paso el día de aquí para allá como el correcaminos, mis niños cada día se hacen más mayores y me hacen a mi más mayor. El peque lleva desde el viernes pasado sin chupete, y desde después de Semana Santa yendo a la guardería sin carrito. El mayor me da el beso de hasta luego en la esquina de arriba de la puerta del cole para poder entrar solo y que no le vean dar un beso a su mami. Y yo cada vez necesito más crema antiarrugas y tengo menos tiempo de ponérmela... Tendría que llevar ya como mínimo dos semanas con la operación bikini, pero creo que al paso que voy este año me tocará comprarme bañador (si encuentro tiempo para ir a las rebajas, claro está).
Pero por supuesto, soy afortunada. Mi marido me quiere y me mima, mi hijo pequeño dice que soy la princesa (o "sissessa", como pronuncia él), y el mayor (si a tener seis años se le puede decir mayor...) dice que hago las mejores patatas fritas del mundo. ¿Qué te puede hacer más feliz que ser la mamá que hace las mejores papas fritas? Cuando pienso en lo genial que sería volver a pesar 10 kilos menos, volver a ir de compras los sábados por la tarde como si no hubiera un mañana, volver a estar enchufada las 24 horas viendo el canal fashion TV y pensando en mi futuro trabajo en función de lo guapísima que voy a ir a la oficina, me río por dentro y me alegro de no ser más esa persona, de tener la mejor vida que se pueda desear, de estar rodeada de esos tres chicos que me hacen la mejor persona que puedo ser, sin perder ni un átomo de mi misma, porque soy yo misma gracias a lo que ellos son, porque cada uno de ellos llevan un pedacito de mi.
Sandra.
Pero por supuesto, soy afortunada. Mi marido me quiere y me mima, mi hijo pequeño dice que soy la princesa (o "sissessa", como pronuncia él), y el mayor (si a tener seis años se le puede decir mayor...) dice que hago las mejores patatas fritas del mundo. ¿Qué te puede hacer más feliz que ser la mamá que hace las mejores papas fritas? Cuando pienso en lo genial que sería volver a pesar 10 kilos menos, volver a ir de compras los sábados por la tarde como si no hubiera un mañana, volver a estar enchufada las 24 horas viendo el canal fashion TV y pensando en mi futuro trabajo en función de lo guapísima que voy a ir a la oficina, me río por dentro y me alegro de no ser más esa persona, de tener la mejor vida que se pueda desear, de estar rodeada de esos tres chicos que me hacen la mejor persona que puedo ser, sin perder ni un átomo de mi misma, porque soy yo misma gracias a lo que ellos son, porque cada uno de ellos llevan un pedacito de mi.
Sandra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)