Quizás sea una egoísta. Quizás piense sólo en mi y en los míos y no me importe lo de mi alrededor. Tal vez necesite que todo sea una balsa de aceite, que el camino se vaya aplanando a medida que yo paso. ¿Y quién no? ¿Por qué las cosas se ponen tan y tan difíciles, y por qué me siento mal cuando pienso que mis problemas no son nada comparados con los del resto de la humanidad? Pero es que todos necesitamos sentirnos importantes alguna vez en la vida, todo el mundo quiere que las cosas sean un poquito más fáciles, destensar la frente un rato para que la arruguita se desdibuje... Cuando el trabajo ocupa tus pensamientos y preocupaciones, cuando ves que te estás chocando contínuamente contra un muro y que vas remando tú sola a contracorriente, se hace complicado mantener la mente fría, hacer pequeños compartimentos en un cerebro donde meter las preocupaciones por cosas que ya no dependen de ti y cerrarlos con llave cuando llegas a casa y estás con los tuyos. Con lo fácil que sería salir de la pista y poner en modo of el patinaje, la burocracia que lleva organizar todo lo que hacemos, la niña que está desanimada, la madre que corrige a su hija aunque no le toque,...
Yo sé que hay problemas más gordos en el mundo, por supuesto, pero no por ello puedo relativizar los míos y estar segura de que todo pasará y se solucionará. Me canso de luchar, cada día estoy más harta y como siga así la cosa terminaré por explotar... (cuidado no salpique!)