A mis hijos les gusta mucho ver "Supernanny", así que los domingos mientras cenan ponemos Divinity y nos reímos de los niños gritones y "bebés" (como dice Pau), que salen en el programa. Lo que no sale es qué hace la Supernanny con su propio hijo; me la imagino con el niño en plena rabieta, y ella tan tranquila guardando los vasos en el mueble: "cuando te tranquilices te atiendo". O el niño en el supermercado tirado en el suelo porque quiere que le compren los cereales de chocolate en lugar de los de miel, y ella tan tranquila sin prestarle atención "hasta que pare de llorar". O sin darle de comer tres días seguidos porque se ha pasado el tiempo para comer y al niño no le gustan las acelgas. Señoras (y señores), los que tenemos hijos sabemos que lo de la Supernanny es un poco irreal. Si el niño no recoge por más que se lo hayas dicho cinco veces le pegas un chillido hasta que coge las cosas y las pone en su sitio. Si no come le obligas y te estás encima hasta que consigues que se coma como mínimo medio plato. Y si sabes con certeza que no le gustan las acelgas terminas por hacerle judías verdes, porque al fin y al cabo lo importante es que coma. Lo de Supernanny es una utopía, bonita, sí, pero del todo irreal. O al menos muy difícil de llevar a cabo. No sé, no me imagino diciendo las cosas una sola vez tranquilamente y mis hijos obedeciendo a la primera, vistiéndose y desvistiéndose solitos, poniendo y quitando la mesa, recogiendo los juguetes sin protestar,...
A pesar de eso, nuestros hijos hacen muchas cosas bien. Y debemos decírselo. Las madres solemos poner la puntilla a todo, incluso cuando felicitamos a nuestros hijos por algo que han hecho bien: "muy bien, te lo has comido todo! PERO has ido un poco lento, no?"; " muy bien hechos los deberes, PERO te has salido un poco de la raya en este dibujo"; has recogido todos los juguetes, PERO te lo he tenido que decir dos veces". ¿Por qué no somos capaces de decir MUY BIEN, simplemente, sin más objeción? Porque no somos Supernanny, nosotras nos enfadamos, gritamos, nos ponemos histéricas y repetimos veinte veces lo mismo hasta que se nos hace caso, pero les queremos como nadie, y sabemos que son lo mejor que hemos hecho en la vida. Vamos a decirlo un poquito más.
A pesar de eso, nuestros hijos hacen muchas cosas bien. Y debemos decírselo. Las madres solemos poner la puntilla a todo, incluso cuando felicitamos a nuestros hijos por algo que han hecho bien: "muy bien, te lo has comido todo! PERO has ido un poco lento, no?"; " muy bien hechos los deberes, PERO te has salido un poco de la raya en este dibujo"; has recogido todos los juguetes, PERO te lo he tenido que decir dos veces". ¿Por qué no somos capaces de decir MUY BIEN, simplemente, sin más objeción? Porque no somos Supernanny, nosotras nos enfadamos, gritamos, nos ponemos histéricas y repetimos veinte veces lo mismo hasta que se nos hace caso, pero les queremos como nadie, y sabemos que son lo mejor que hemos hecho en la vida. Vamos a decirlo un poquito más.