Hoy me tocaba entrenar en pista descubierta por la mañana temprano, así que me he puesto a vertirme con tiempo suficiente para forrarme de arriba a abajo de manera que no quedase un solo hueco en mi cuerpo por el que pudiera entrar una gota de aire. Dos camisetas térmicas, dos forros polares, leggins térmicos y "michetas" de mi época de portera de hockey patines. Soy muy friolera. Y además tengo una piel muy delicada que sufre con el viento y el frío. Así que antes de terminar de vestirme me he puesto esa crema para pies secos y estropeados que anuncian en la tela y que mi madre me compró hace un siglo, minutos antes de que se quedara olvidada en un rincón del armario de mi cuarto de baño. ¡Pues funciona! Me acabo de quitar las michetas, y mis pies están muchísimo mejor. ¡Así que me la he puesto otra vez! Con un poco de suerte mañana mis pies serán la viva imagen del "después". A riesgo de parecer una mujer-anuncio: ¡gracias señor Neutrogena!
La verdad es que nunca me había creído mucho que las cremas, mascarillas y demás potingues funcionaran mucho, pero esta crema me ha sorprendido gratamente. Y ya es triste que algo te sorprenda porque funcione de verdad tal y como lo anucian... porque seamos sinceros: ¿cuántas cremas anticelulíticas nos hemos comprado y no han servido PARA NADA? Y luego lo comentas y siempre hay alguien que te dice: "claro, es que la cosa es ser constante". ¡Vamos hombre...! O te pones una mascarilla en el pelo que sí, cuando la tienes puesta el pelo está como más pringoso, y al momento de aclarártelo lo notas más suave, pero una vez seco no brilla como en los anuncios ni tiene ese movimiento a cámara lenta como el de Sara Carbonero o Paz Vega. Y mejor no hablamos del champú y demás productos de alisado... Salen chicas en los anuncios que parecen la hermana pequeña del Once Ocho Once, se lava el pelo con el champú liso intenso y sale que ríete tú de la keratina y el alisado japonés juntos.
Nos toman el pelo. Y nos lo dejamos tomar, porque al fin y al cabo todos compramos mil productos que sabemos que no sirven para más que para vaciarnos un poco más los bolsillos (con la que está cayendo...). Por eso un oasis de sinceridad en el mundo de los productos de salud/estética/belleza me ha hecho hasta ilusión. Vaya tela...
La verdad es que nunca me había creído mucho que las cremas, mascarillas y demás potingues funcionaran mucho, pero esta crema me ha sorprendido gratamente. Y ya es triste que algo te sorprenda porque funcione de verdad tal y como lo anucian... porque seamos sinceros: ¿cuántas cremas anticelulíticas nos hemos comprado y no han servido PARA NADA? Y luego lo comentas y siempre hay alguien que te dice: "claro, es que la cosa es ser constante". ¡Vamos hombre...! O te pones una mascarilla en el pelo que sí, cuando la tienes puesta el pelo está como más pringoso, y al momento de aclarártelo lo notas más suave, pero una vez seco no brilla como en los anuncios ni tiene ese movimiento a cámara lenta como el de Sara Carbonero o Paz Vega. Y mejor no hablamos del champú y demás productos de alisado... Salen chicas en los anuncios que parecen la hermana pequeña del Once Ocho Once, se lava el pelo con el champú liso intenso y sale que ríete tú de la keratina y el alisado japonés juntos.
Nos toman el pelo. Y nos lo dejamos tomar, porque al fin y al cabo todos compramos mil productos que sabemos que no sirven para más que para vaciarnos un poco más los bolsillos (con la que está cayendo...). Por eso un oasis de sinceridad en el mundo de los productos de salud/estética/belleza me ha hecho hasta ilusión. Vaya tela...
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