Ayer tuve un día estupendo. Estuve con mis amigos, con todos los de la facultad (increíble, hacía muchos años que no conseguíamos un pleno!). Y fue como si el tiempo no hubiera pasado; comimos juntos, nos reímos, hicimos un montón de chistes, vigilamos a los niños de los otros (en total ya son nueve...), y no veíamos la hora de volver cada uno a su casa. Eso son los amigos. Nos veamos o no, sabemos que nos tenemos, confiamos los unos en los otros, sabemos que podemos recurrir a ellos cuando los necesitamos. Y amigos de esos hay muy pocos. Cuando eres pequeño, e incluso adolescente, piensas que tu amiga del alma siempre será tu amiga del alma, comprendes que te deje tirada una tarde porque ha tenido la oportunidad de ver al chicho que le gusta, y crees que las charlas tontas sobre amores, actores y clases os unen de verdad, y que siempre vais a ser amigas del alma. Pero creces, cambias, y la otra persona también cambia, y te das cuenta de que no tienes nada en común con esa persona, excepto quizás los gustos musicales y en moda (no siempre).
Me gustaría ver más a mis amigos. Les quiero con locura, confío en ellos, puedo desahogarme cuando lo necesito, y me gusta ser su apoyo en los buenos y en los malos momentos. Pero todos estamos tan ocupados, tenemos el trabajo, la familia, los compromisos, las tareas que no pueden hacerse sino el fin de semana,... A pesar de todo, me gusta saber que puedo contar con ellos, y que ellos pueden contar conmigo. Que levantando un teléfono, todo será como siempre. Que como dice el bolero, "si tú me dices ven, lo dejo todo". O como diría Lauren Bacall, si me necesitáis, silbad.
Me gustaría ver más a mis amigos. Les quiero con locura, confío en ellos, puedo desahogarme cuando lo necesito, y me gusta ser su apoyo en los buenos y en los malos momentos. Pero todos estamos tan ocupados, tenemos el trabajo, la familia, los compromisos, las tareas que no pueden hacerse sino el fin de semana,... A pesar de todo, me gusta saber que puedo contar con ellos, y que ellos pueden contar conmigo. Que levantando un teléfono, todo será como siempre. Que como dice el bolero, "si tú me dices ven, lo dejo todo". O como diría Lauren Bacall, si me necesitáis, silbad.
Ainssss qué bonic!!!! Me has emocionado... y todo lo que has dicho es bien cierto porque aunque no nos podamos ver todo lo que queramos siempre podemos contar los unos con los otros y no habremos cambiado tanto cuando seguimos riéndonos de las mismas cosas, es más todavía seguimos riéndonos del chiste del demonio rojo.... jajaja!!!
ResponderEliminarQue ya lo sabéis pero que no me voy a cansar de repetirlo que os quiero un montón y que me encanta teneros de amigos!!!