Ayer estuve cinco horas en la pista, viendo parejas y parejas y entrenando sin parar. Me gustan las tecnificaciones de pareja, los niños aprenden mucho, ven a los demás, los entrenadores colaboramos para que las parejas evolucionen, independientemente de que sean de uno o de otro, por increíble que parezca. Y hoy toca comida con las familias del cole de Pau. O sea, fin de semana completo, sábado patinaje y domingo madre. Eso soy. Dos de mis facetas, patinaje y familia. Voy haciendo las cosas que tocan, ordenando archivos mentales en mi cerebro, clasificando responsabilidades y tareas totalmente independientes. Termino una cosa y voy a por otra. Ahora una lavadora, ahora me siento y termino las fichas federativas por internet, ahora tiendo, ahora me voy al entreno, ahora me paso por Mercadona a la vuelta a comprar cuatro cosas, ahora redacto una cosa del despacho que tengo pendiente,... Voy haciendo. Voy mecanizando movimientos. Y no me canso.
Sólo que sí me canso. Cada vez me canso más. Me cuesta cada vez un poco más cambiar el chip y pasar al siguiente archivo mental. Son muchas cosas, muy poco tiempo para pensar en mi y decir: "me voy a tomar un rato libre". Las madres lo entenderán. Desde que eres madre no tienes muchos ratos libres. Si a eso le sumas el trabajo, esos ratos se reducen. Y si tu trabajo te ocupa también algunos fines de semana, la cosa se complica cada vez más.
Necesito un rato para mi. Poder hacer un reset para volver a la rutina con más fuerza si cabe. Necesito ir una hora (no pido mucho...) de tiendas y mirar sólo ropa de chicas, nada de camisetas para él, jerseys para el mayor o zapatos para el peque. Necesito una sesión de manicura relajada y con la mente en blanco. Necesito un ratito en blanco. Dicho esto, y ya que me he desahogado, lo dejo por hoy, me voy a recoger la ropa y a preparar los desayunos.
Sólo que sí me canso. Cada vez me canso más. Me cuesta cada vez un poco más cambiar el chip y pasar al siguiente archivo mental. Son muchas cosas, muy poco tiempo para pensar en mi y decir: "me voy a tomar un rato libre". Las madres lo entenderán. Desde que eres madre no tienes muchos ratos libres. Si a eso le sumas el trabajo, esos ratos se reducen. Y si tu trabajo te ocupa también algunos fines de semana, la cosa se complica cada vez más.
Necesito un rato para mi. Poder hacer un reset para volver a la rutina con más fuerza si cabe. Necesito ir una hora (no pido mucho...) de tiendas y mirar sólo ropa de chicas, nada de camisetas para él, jerseys para el mayor o zapatos para el peque. Necesito una sesión de manicura relajada y con la mente en blanco. Necesito un ratito en blanco. Dicho esto, y ya que me he desahogado, lo dejo por hoy, me voy a recoger la ropa y a preparar los desayunos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario